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Empresas y propósito
Mi mirada y liderazgo
Durante años pensé que liderar significaba tener todas las respuestas. Hoy sé que el verdadero liderazgo nace de hacer mejores preguntas, escuchar con humildad y decidir con coherencia.
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4 min

El liderazgo no se mide por el lugar que ocupamos. Se mide por las oportunidades que ayudamos a crear para los demás.
Durante muchos años pensé que liderar significaba tener todas las respuestas.
Con el tiempo descubrí que el verdadero liderazgo nace cuando somos capaces de hacer mejores preguntas, escuchar con humildad y tomar decisiones coherentes con nuestros valores, incluso cuando son las más difíciles.
No aprendí a liderar en una sala de clases.
Aprendí liderando personas, construyendo una empresa desde cero, enfrentando crisis, equivocándome, volviendo a empezar y entendiendo que detrás de cada decisión siempre hay personas, historias y emociones.
Mi forma de liderar está profundamente marcada por mi historia.
Conocí la incertidumbre, la escasez y el abandono desde muy pequeña. Quizás por eso aprendí a valorar la confianza, el compromiso y el respeto como pilares que nunca deberían negociarse.
Creo en un liderazgo cercano.
En conversar más que imponer.
En explicar el porqué de las decisiones.
En construir equipos donde cada persona entienda que su trabajo tiene un propósito que trasciende una tarea o un resultado económico.
También creo que liderar implica hacerse responsable.
De los errores.
De las consecuencias.
Y, sobre todo, del impacto que nuestras decisiones tienen sobre otros.
En el mundo animal esa convicción ha guiado cada paso que he dado.
No basta con vender productos.
Hay que educar, generar conciencia, impulsar la tenencia responsable y utilizar la comunicación como una herramienta para mejorar la vida de las familias y de sus animales.
Esa misma mirada es la que llevo a cada proyecto en el que participo.
Ya sea como empresaria, comunicadora o autora, intento construir puentes entre el conocimiento, la emoción y la acción.
Porque las ideas sólo cobran sentido cuando logran transformar la vida de alguien.
Hoy entiendo que el liderazgo no consiste en ser indispensable.
Consiste en formar personas, desarrollar equipos y crear organizaciones capaces de crecer incluso cuando uno ya no está en el centro de todas las decisiones.
Ese, para mí, es uno de los mayores actos de confianza.
Y también de amor.
Al final, el liderazgo no se mide por el lugar que ocupamos.
Se mide por las oportunidades que ayudamos a crear para los demás.
Aracely Cretier
Empresaria, comunicadora, autora y fundadora de Club de Perros y Gatos.
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Este contenido tiene fines informativos y no reemplaza la evaluación de un médico veterinario. Cada animal necesita una revisión profesional individual.
La mirada de Aracely