Conciertos

Alanis Morissette

Alanis Morissette

Londres

2022

Veinticinco años después, You Oughta Know sigue siendo una declaración de guerra al silencio forzado. Nos la devolvió completa.

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Hay artistas que simplemente hacen música.

Y hay otros que, sin proponérselo, terminan acompañando distintas etapas de nuestra vida.

Para mí, Alanis Morissette siempre perteneció a ese segundo grupo.

La escucho desde que tenía quince años.

Sus canciones han estado presentes en momentos muy distintos de mi historia. Algunas me acompañaron cuando necesitaba respuestas. Otras, cuando sólo necesitaba sentir que alguien entendía emociones que todavía no sabía poner en palabras.

Con los años la admiración no desapareció.

Al contrario.

Creció.

Y tuve la oportunidad de vivir uno de esos momentos que permanecen para siempre en la memoria: verla en Londres, desde la segunda fila.

A esa distancia uno deja de mirar únicamente a la artista.

Empieza a observar a la mujer.

Su energía.

La forma en que recorre el escenario.

La conexión que mantiene con el público.

La intensidad con la que interpreta cada canción, como si siguiera sintiéndola por primera vez.

Pero hubo algo que me impresionó especialmente.

Su voz.

Después de tantos años de carrera, conserva una fuerza y una calidad que muy pocos artistas logran mantener.

No necesita artificios.

No necesita demostrar nada.

Simplemente canta.

Y emociona.

Tiempo después volvió a Chile para presentarse en Lollapalooza.

Recuerdo que muchas personas comentaban el festival sin grandes expectativas respecto a ella.

Algunos incluso parecían verla como una artista perteneciente a otra época.

Bastaron unos minutos sobre el escenario para que esa idea desapareciera.

Su presentación fue extraordinaria.

No sólo por la impecable interpretación vocal.

También por la presencia, la honestidad y la fuerza con la que ocupó cada rincón del escenario.

Terminó dejando a muchísimas personas sorprendidas.

Y, probablemente, conquistando a otras que nunca antes la habían escuchado con verdadera atención.

Mientras la veía pensaba que existen artistas cuya mayor fortaleza no es reinventarse para seguir siendo relevantes.

Es mantenerse profundamente fieles a quienes siempre han sido.

En un mundo donde muchas veces se premia la imagen por sobre el contenido, Alanis sigue recordándonos que la autenticidad tiene una fuerza difícil de reemplazar.

Quizás por eso continúa emocionando a distintas generaciones.

Porque nunca intentó parecer alguien diferente.

Nunca dejó de escribir desde la vulnerabilidad.

Nunca dejó de cantar con la intensidad que la hizo única.

Salí de ese concierto pensando que el verdadero talento no envejece.

Evoluciona.

Y cuando está acompañado de disciplina, pasión y honestidad, el tiempo deja de ser un límite para convertirse en parte de la obra.

Mi reflexión

Alanis Morissette me recordó algo que intento no olvidar.

Las modas cambian.

Las tendencias pasan.

Pero la autenticidad permanece.

Quizás el mayor desafío no sea reinventarnos constantemente.

Quizás sea atrevernos a seguir siendo nosotros mismos, incluso cuando el mundo espera otra cosa.

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